REVIEW DE «EL JARDÍN DE LAS PALABRAS»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

Akizuki es un joven formal y aplicado que ha decidido no asistir a clase en los días de lluvia. Con esa excusa se dirige todos los días a un rincón perdido en uno de los pulmones de su ciudad. El lugar concreto y escenario de algunos de los episodios dramáticos es el templete del parque. Yukino, una mujer misteriosa que también frecuenta ese lugar del parque con sus tabletas de chocolate y sus latas de cerveza, será la compañera del paso de las horas de Akizuki. Ambos harán por llevarse bien durante el tiempo de encontrarse en el templete. En tan solo cuarenta minutos veremos cómo nuestros personajes se conocen, se aprecian y se lo juegan todo en una historia que sólo ÉL podría contarnos.

En el año 2013 se estrenó en Japón “El Jardín de las palabras”, una de las películas más famosas del gran y diligente director Makoto Shinkai. El genial guionista escribe de nuevo una de las madres de lo que tan solo tres años después será “Your Name”.

ANÁLISIS

Este viaje de análisis y crecimiento en la cultura cinematográfica comenzó con “Kimi no Na wa (Your Name)”. Hemos querido cerrar este triángulo, esta triada, esta trilogía improvisada con “5 centímetros por segundo” y la presente “El Jardín de las palabras”. Todo el cine de Shinkai es una lección básica pero capaz de lenguaje y ejercicio constructivo de la narración en imágenes, sin olvidar la maestría de las historias que crea para nosotros. Un director, por muy bueno que sea no lo es siempre. El film que hoy nos ocupa no dispone de un lugar privilegiado en la filmografía del director en cuanto a lenguaje cinematográfico pero si en un sentido histórico en cuanto a que no hace historia mala. Es digna de elogio la capacidad de Shinkai de explicar la misma historia una y otra vez desde prismas distintos. Y que funcione. Podríamos bautizarlo como: Makoto Shinkai primero, el espejista.

De nuevo nos encontramos ante la magia narrativa del mediometraje. MEDIOMETRAJE FOREVER, CAMARADAS. La película nos cuenta la historia de dos personas. Un joven con sueños, proyectos y seguridad en saber lo que quiere en la vida; al contrario, nuestra protagonista es una mujer perdida, deprimida, inconsciente y que falta a la verdad. Ambos emprenden un viaje de crecimiento y conocimiento personal. Yukino no pretende más que encontrar ese algo que le haga salir del pozo en el que se encuentra. (Un ejemplo de su estado es el plano americano dorsal de ella mientras habla con su ex-pareja. Ella le está mintiendo, le está ocultando su estado real. )

Akizuki tiene claro su camino académico y profesional aunque intentará abrir, también, la vía del amor. Uno de los objetivos del chico es convertirse en zapatero profesional. Uno de los objetivos de ella es encontrar una motivación. Uno de los instantes más bellos y en donde podemos ver la delicadeza con la que Shinkai trata sus historias es el momento, en el templete, donde Akizuki le pide a Yukino que le haga de modelo de pies para poder practicar.

 

La importancia del plano detalles es la de una de las escalas más extraordinarias y de una gran carga en el sentido. Realmente, sólo nos encontramos con una básica sucesión de planos en los que se nos recalca la importancia de la acción para Akizuki. Aunque también nos indica, de una manera más sutil, el punto en el que se encuentra su relación o al menos los sentimientos del chico. ¿Una sencilla y discreta referencia a Pigmalión, quizás? No en el sentido de la creación sino el de un sentimiento creciente de amor que se verá frustrado, por la sucesión de la trama y las decisiones de Yukino, sino por la mano el director en la planificación. Con un ligero desenfoque del cuadro nos indica el presente y futuro de la relación.

Aun así esta imposibilidad de consumación del deseo de nuestro protagonista se repite en la planificación contantemente. Sucediendo una serie de planos en los que se nos crean multiescalas en las que se forma una diagonal de cuadrantes separando a los personajes en los segmentos opuestos. Incluso a veces interponiendo elementos ente o ante ellos. Incluso sobre ellos, haciendo estallar ese diluvio universal que les obliga a huir de su templo del encuentro que es el templete. También, utilizando el elemento de las escaleras, como vemos al final de la película, pese a que sea un momento de explosión y comprensión la acción sucede en la tensión dramática de una escalera que retuerce el segmento derecho una vez se abre el plano mientras se aleja la cámara.

En cuanto a la animación, el aspecto de los personajes ha sido quizás el aspecto menos cuidado. En cambio, el detalle y la movilidad casi real (entendamos que la palabra real es una manera de hablar, si la animación fuera real no sería animación) son extraordinarios. Especulando, es posible que ciertos elementos de los planos dispongan de una velocidad superior de fotogramas al resto componentes de los cuadros.

Siempre una más, hagamos mención de la increíble, la maravillosa, banda sonora de la película. Nos atreveríamos a decir que es lo mejor de la película, quitando obviamente la delicadeza del dibujo de los espacios. (Permítasenos una curiosidad: la expresión, el nombre, de Banda sonora es realmente una nomenclatura literal.  En los orígenes del cine, cuando se rodaba con celuloide o película de nitrato, y este evolucionó con el paso del tiempo, se añadió una pequeña banda en el lado derecho, si no erramos, de las películas que hacia el trabajo de los músicos mucho más sencillo.) Una banda sonora de tintes clásicos, como es sumamente frecuente en la animación japonesa, no sólo por el hecho de que los instrumentos pertenezcan a dicha categoría. Todas las melodías, tonos; cada corchea es un ejemplo más de la inteligencia y la pulcritud del equipo artístico. A medida que avanza la melodía, dando presencia a los tonos agudos, como una reminiscencia de algo, haciendo referencia a los conflictos de los personajes. Y no sólo eso, sino que parece que la melodía nos escribe una poesía musical en los oídos que nos sumerge más en el contenido elíptico de la película. Ciertamente poesía musical es una expresión redundante pero perfectamente comprensible. Una magnifica pieza de Daisuke Kashiwa que nos acompaña, agarrándonos del corazón hasta la nota final.

 

Aquí termina el camino de peregrinación del Shinkaiismo. Hoy nos despedimos de la familia “A 5 centímetros de El Jardín de Tu Nombre”. Como pregona el maestro, dejemos ir aquello que ha pasado por nuestra vida y sigamos hacia adelante, cueste o no cueste. Con todo, hasta la próxima, Camaradas.

 

Que dios bendiga a Makoto Shinkai.

-Kiiro

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