REVIEW DE «EL NIÑO Y LA BESTIA»


ALERTA SPOILER

 

Del creador de “Summer Wars”(2009) y “Los niños lobo”(2012) Mamoru Hosoda, el 11 de julio de 2015 estrena en Japón “El niño y la bestia – Bakemono no Ko”. El film que nos ocupa narra la historia de Ren, un muchacho de nueve años que acaba de quedarse huérfano de madre. Su familia materna se hará cargo de él pero en contra del parecer el niño. Es entonces cuando Ren se escapa de casa y vagando por las calles se cruza con una bestia del mundo de las bestias. Siguiendo a estos fantásticos personajes Ren se adentrará en el mundo de las bestias, una ciudad en la época medieval japonesa, para quedarse por un largo tiempo. Adoptado por Kumatetsu, Ren pasará a llamarse Kyuta y emprenderá un viaje de crecimiento personal, físico y espiritual que le llevara a ser educado en las artes de la lucha por parte de Kumatetsu. Pasados diez años Kyuta, de nuevo en un acto de rebeldía e incomprensión escapa e casa y vuelve por los azares de los callejones e nuevo al Tokyo del presente en el que se reencontrará con su padre, encontrará a la que posiblemente sea el amor de sus vida y unirá ambos mundos para poder salvarlos.

 

ANÁLISIS

El niño y la bestia no es la primera película en la que el director plasma como idea principal la relación entre padre e hijo o alumno y mentor. Como hemos dicho, en Summer Wars y Los niños lobo ya se vislumbra ese aspecto. La crianza y el aprendizaje en cualquiera de sus sentidos, es un tema recurrente en el cine de Hosoda. Sí es cierto que esta película es peculiar en su filmografía, pues es el único guion cien por cien original y cien por cien escrito por el director nipón, al menos bajo su dirección.

Como indicábamos, la película, tratando el tema con una simple pincelada aguada, trata las dos partes más importantes de la vida de una persona, la niñez y juventud de Kyuta. Toda la película es un viaje al crecimiento físico e interior. El aprendizaje de un niño a vivir solo y a crecer con un ser que poco a poco pasa de ser un monstruo a su padre bestial. Y no solo vemos crecer al chico. El director pretende que nosotros le acompañemos en esa maduración haciéndonos tomar partido y hacernos crecer a nosotros también. Señalemos el simple hecho de que para poder acceder al mundo de las bestias el camino sea a través de un laberinto que va cambiando a su antojo. Entendamos ese laberinto, sin atormentar más al lector, como una metáfora, y no será la única, de la vida y del camino que nos espera. No os descubrimos nada con el hecho de que el anime siempre lleva consigo un alto contenido didáctico y formativo en cuanto a sentimientos y personalidad.

 

Uno de los hechos más comentados del film es la metáfora que utiliza el director. Se introduce la novela de Herman Melville: “Moby-dick” como elemento tildante del viaje evolutivo de Kyuta. La lectura del libro y la transformación de Ichirohiko en ballena es la metáfora de ese viaje de sanación del odio y la lucha contra este.

 

Comenzando por el color, podemos hacer un seguimiento cromático en el personaje de Kumatetsu. El maestro, a lo largo de la película, lleva consigo objetos, como su espada, u piezas de ropa de color rojo. No solo es nuestro segundo protagonista sino que se le acentúa con el color para preconizar la importancia que tendrá el personaje en el desenlace del film. Pues una vez utiliza su capacidad de reencarnación divina se convierte en una espada llameante, rojo fuego. Pese a que tenga que ser un arma de guerra, la alegoría el amor que finalmente acaban profesándose como “La espada e sus corazones” es de lo mejor de la película.

 

A lo largo de la historia del cine una de las grandes proezas que distinguen todas las demás disciplinas del arte del cine son el montaje y los movimientos de cámara. Cuando la cámara empezó a moverse y a narrar con ese movimiento. Por ello es realmente gratificante cuando encontramos una película en la que el director decide hacer uso de la cámara utilizándola cual pluma de poeta para hacer el mejor de los versos con el plano en cuestión. En Los niños lobo el director hace un movimiento de cámara lateral en traveling para narrar el paso del tiempo. En el film en cuestión utiliza la misma técnica pero con menos eficacia y/o sentido definido. Aunque no querríamos suponer que Hosoda se haya dejado llevar por el esnobismo. Este sucede cuando al salir de la biblioteca unos individuos esperan a Kaede en la puerta para persistir en el acoso que se nos sugiere que sufre. Ahí el director realiza un movimiento de cámara lateral en traveling de un lado a otro por tres veces. La cámara viaja tres veces. No queremos que esto se entienda como lectura única, pero el director realiza la maniobra narrativa de manera más difusa que en su anterior film. Entendemos con ese movimiento, y remarcando el hecho de que en ningún momento vemos a ambos personajes en el mismo encuadre, lo separa el movimiento de la cámara, que se detalla el hecho de que ambos personajes, por el momento, pertenecen a mundos distintos, existe una conflictividad entre ellos en el sentido de la pertenencia a un lugar.  Sin abandonar las secuencias en las que nos encontramos con nuestros protagonistas, cuando Kyuta está sufriendo una de sus últimas crisis antes de afrontar la educación y la personalidad de su maestro y volver para apoyarlo en el combate final, este se encuentra constantemente, y en otras escenas, con un elemento en segundo plano que le ralla la composición y le introduce una conflictividad que luego se verá resuelta. El elemento de la valla marca ese oscuro y tenso sentimiento de odio y lucha interna.

 

Enlazando de nuevo con el aspecto anterior, no en cuanto a contenido sino en cuanto a continente, Hosoda nos introduce otro elemento con intención narrativa y de igual dudosa consistencia. Instantes antes de que Kyuta se adentre en el mundo e las bestias, una vez escapa de los agentes de policía o cuando Ichirohiko inicia la persecución de nuestros protagonistas, se nos presenta un cambio de formato y textura de la imagen. Vemos a los dos personajes a través de la visión de unas cámaras de seguridad que inundan la ciudad. Desde ShiroAnime le damos a este aspecto la siguiente lectura: consideramos que marca el hecho de que Kuyta no pertenece al mundo de las bestias cuando entra e Ichirohiko no pertenece del todo al mundo de los humanos, pese a que en su día lo fuera, ya que posee poderes mentales. El cambio de formato y textura marca el hecho delictivo en el sentido  que se penetra en un mundo incompatible, prohibido.

 

Pese a lo que muchos han dicho, no consideramos que el hecho de que a mitad del film se introduzca la vuelta de Kyuta al mundo humano y con ello el inicio de una subtrama haga que el fil se resienta. Uno de los aspectos más importantes de la dramaturgia, como ya dijimos en otros análisis, es el del ciclo el héroe. El viaje emocional y físico que sufre el protagonista con tal de redimirse y salvar la trama. Por ello era necesario que se introdujera no el personaje del amor sino el personaje del padre perdido. En este caso se han introducido unos ingredientes y con los ritmos bien escogidos de la película han reducido y nos han dado una gran película. El Niño y la bestia es el film ideal para padres e hijos, para padres e hijas, para madres e hijos y madres e hijas.

 

Camaradas, disfrutad de nuevo de este viaje de fantasía.

Que dios bendiga el cine.

-Kiiro

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