REVIEW DE «MI VECINO TOTORO»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

Estudio Ghibli lleva décadas haciendo que el universo de la animación llegue a horizontes tan insospechados o extraordinariamente bellos. Uno de los títulos más conocidos y más peculiares, en cuanto a la temática de la marca, es «Mi vecino Totoro». La película cuesta la historia, o mejor dicho, cuenta el verano de dos hermanas que se mudan a una casita al campo junto a su padre. Durante la adaptación al lugar tendrán que llevar a cabo tareas de limpieza, acomodamiento y rechazo de duendecillos que se alimentan de malos sentimientos. Durante este periodo la madre de la familia se encuentra hospitalizada y estos la van a visitar siempre que pueden. A medida que pasan los días, la infante encuentra en un pequeño espacio oculto en el bosque a una criatura gigante, semejante a una bestia osezna, a la que bautiza como Totoro. Totoro, aparte de tener tres criaturas iguales a él, aunque menos en tamaño, ejercerá un papel protector y didáctico y lúdico en la vida de las dos hermanas. Una bella cinta destinada a los más pequeños de la casa y a los más grandes que quieren sentirse como tal durante un agradable visionado.


ANÁLISIS

Nos encontramos ante un film que se diferencia de las anteriormente analizadas en cuanto a la temática. «Mi vecino Totoro» es una película de un tono que redunda lo infantil y lo naif. La trama se basa en dos grandes ideas y en dos sub tramas te poca importancia para el desarrollo de la historia pero que hacen algo más fuerte la consistencia del guion. Por un lado, las dos grandes preguntas de la película son: La Identidad y la muerte. IDENTIDAD: ¿Quiénes somos y cuál es nuestro cometido? Satsuki es una niña que inconscientemente ejerce con un papel materno para Mei. Eso le llevará en cierto punto de la historia a perderse. De alguna manera Satsuki está pervirtiendo su cometido en la historia y en la vida. Por otro lado, Mei desea ser una niña grande como su hermana. En este caso es algo más normal encontrar eso en los infantes pero aun así también ella se pierde en su cometido y presencia. El papel de padre está bien marcado desde el principio de la película. El conflicto, prácticamente inexistente y totalmente blanco, es el papel materno. Cierto es que la mayoría de los personajes femeninos que Satsuki se va encontrando en el pasar de sus días tienen ese tinte materno que su madre no puede ejercer por encontrarse en un estado de salud delicado. Aunque lo más señalable es el hecho de que casi todas las mujeres, incluida la madre de las niñas, y obviando a Nanny, tienen un rostro peculiarmente idéntico al de la madre de nuestras protagonistas. Podríamos considerar que el director se ha basado en su propia familia para crear a sus personajes femeninos. Así que como es lógico todo artista debe hablar de sí mismo en su obra. (Bien sabe el lector que Miyazaki ha sido dibujante para proyectos como Heidi o Marco. Parte de los papeles femeninos para los protagonistas tienen un rostro exactamente idéntico al de la madre de Mei y Satsuki. (Ponemos de referencia a las protagonistas que nos ocupan por proximidad.) LA MUERTE: Este extremo temático del guion sobrevuela el personaje de la madre y en parte del de Mei a pocos minutos del final de la película. La niña se pierde buscando a su madre, pues se resiste a creer la noticia errónea de que su salud ha empeorado. Finalmente es encontrada gracias a Totoro y a su magnífico Gatobus. Por otro lado, la madre es el elemento predominante en este sentido. Se nos sitúa en la cuerda floja de las teorías y las opiniones del futuro que le depara. Finalmente la madre, y lo podemos ver en los títulos de crédito, vuelve a casa al encontrarse mejor como prometió. La película se centra en el tema de la perdida. La pérdida de algo querido, la pérdida personal, ya sean personas o estar perdido en la vida. Recordamos al lector que pese a estos temas «Mi vecino Totoro» es una película infantil al más puro estilo Disney, aunque nadie se resiste a enseñar a los más pequeños las peculiaridades de los adultos. La pérdida en la vida es algo que hay que asumir y con lo que hay que convivir. Es entonces, comprendiendo este aspecto que entra en juego nuestro cálido y tierno vecino.

TOTORO: Nuestro amigo y vecino Totoro es una criatura mitológica, mágica y pura, que se presenta a nuestras compañeras en un momento clave en sus vidas. La película no presenta conflictos como los de las cintas anteriores, pero es necesario encontrar a un agente calmante externo del mundo de los adultos y de los que nos rodean. Al ser Totoro una criatura que solo nuestras niñas son capaces de ver, le da una todavía más importancia al personaje. Él es una criatura de grandes dimensiones, al menos comparado con las pequeñas, que basa sus días en dormir. Podríamos decir que físicamente es lo más parecido a un oso de todas las criaturas a barajar. Un aspecto de su personalidad para con las niñas es su dentadura. Vemos que su caja de dientes se basa en piezas molares y rectas. Deducimos que es un herbívoro y por lo tanto no es un predador, no es un peligro. La presencia de Totoro, así lo bautiza Mei, es la de un agente calmante de todas las pequeñas odiseas en las que se ven implicadas las niñas. De alguna manera Totoro es el héroe y en cierto aspecto la paleta de color sería el villano.

(COLOR): Nos encontramos en una época estival. Por lo tanto, los colores se van a ver algo más saturados, libres frescos y cálidos a la vez. Después de haber puntualizado los dos pilares de la trama, a lo largo de la historia nos encontramos cuatro sub tramas sin importancia en el desarrollo de la narración pero con presencia del sentido cromático, de la luz. Cada vez que alguien se va a perder, en cualquier sentido, van a hacer presencia los dos colores que predominan en Satsuki y en uno de los sombreros que ella lleva. Esa paleta cromática de verdes suaves con toques azulados es el villano más silencioso del condado. Pues cuando el padre e hijas se pierden de vista; la visita de Mei a Totoro; la eterna espera de nuestras pequeñas protagonistas en la parada del bus, el instante más potente en este sentido, el de la pérdida, y el más tétrico por la concentración de la luz y la falta de ella hasta la llegada de nuestro agente de la calma Totoro san; la noticia del estado de salud de la madre de las niñas y la posterior perdida de Mei. Una vez más, lenguaje del color.
(Nos ocupa una película realizada en los años 80. Pese a ello, y conociendo el trabajo a conciencia que realiza Miyazaki, muchos de los planos estáticos de paisajes, una simplemente puesta de sol, nada tienen que envidiar al mejor de los impresionistas. Bien podríamos ver al director en las paredes de un museo y no solo en las pantallas de nuestras ermitas cinematográficas.)

ANEXO

La película se estrenó junto con otra notable película del estudio: «La tumba de las luciérnagas» de Isao Takahata. Esto hizo que Totoro pasara desapercibida durante un tiempo.

La trama se basa en los años cincuenta del siglo pasado. Podemos verlo en el calendario que tiene la madre de las niñas en la pared de su habitación en el hospital.

EL personaje de Totoro llegó a ser tan característico y tan amado, pese a su corta presencia en el film, que ha llegado a ser la imagen oficial del estudio Ghibli.

En un principio, el personaje iba a ser una única niña pero finalmente el director decidió dividir ese personaje en dos pequeñas aventureras. Es por eso que en el póster de la película se ve a Totoro con una niña a la que no reconocemos en la parada del bus.


Podríamos decir que «Mi vecino Totoro» es una referencia y homenaje continuo a los cuentos infantiles y a las fábulas japonesas. Pues no es casualidad que la palabra Totoro en el japonés tenga su origen, o parte de él, en la palabra Troll y en el personaje mitológico. (Podríamos decir que Mi vecino Totoro es el Once upon a time… in Hollywood de los cuentos infantiles en los ochenta en Japón, salvando las distancias)

Finalmente, remarcar que el sentido y el significado de la película, la idea que nos transmite es la de la compañía. Todos necesitamos a alguien con quien sentirnos bien para ser nosotros. Ya puede ser una anciana agricultora, un joven tímido y travieso, una madre enferma, un padre como ningún otro, un oso mitológico que nos ayude a creer, a soñar y a conquistar las copas de los árboles. Busquemos a nuestro Totoro, Camaradas. Todos tenemos uno, pero quizás aún no lo hemos despertado.

Aquí termina esta tríada del genio. Con todo el cariño, hemos querido desmenuzar la obra del titán empezando el viaje con la capitana de nuestros ejércitos Mononoke Hime, siguiendo el viaje en dragón con El viaje de Chihiro y terminando con la ternura y el agradable infantilismo de nuestro mejor amigo y vecino Totoro. Y es obvio que sin vosotros nada habríamos conseguido.

Un saludo, Camaradas.

Que dios bendiga a Hayao Miyazaki.

-Kiiro

 

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