REVIEW DE «LA PRINCESA MONONOKE» (MONONOKE HIME)

(ALERTA SPOILERS)
Pareciera que se aleja el viento del este para traer brisas de genio. Y corrigiendo a las malas lenguas, tratemos hoy de descifrar al genio plateado, a la sombra de Disney. Representemos, peregrinos y profanos, a Hayao Miyazaki.

Hayao Miyazaki,  Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no tani no Naushika), 1984; El castillo en el cielo (Tenkū no shiro Rapyuta), 1986; Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro), 1988; La princesa Mononoke (Mononoke Hime), 1997; El viaje de Chihiro  (Sen to Chihiro no kamikakushi), 2001; ¿quién se atrevería a negar la calidad, el valor, la profundidad…? Obras cumbre, de culto, luz del cine japonés y grandes pilares del cine universal.
Miyazaki es uno de los creadores más grandes y valorados  tanto del siglo XX como en la actualidad. Pero no está solo, sino que él es también la presencia y la base fundacional del Estudio Ghibli, buque insignia de la animación cinematográfica japonesa, y productora de la película protagonista en este análisis. Pese a su obra inmortal y extensa, tenemos que centrarnos en una de las épicas de su
filmografía, quizás la mejor compuesta y la más cuidada: Mononoke Hime.


Recordamos al lector que el contenido que nos espera es un breve, conciso y humilde análisis de aspectos clave del film. Marcar el sentido de la composición dentro de la obra.
Pese al título con el que hemos decidido encabezar el artículo, hablaremos de Mononoke Hime y no de Princesa Mononoke. La explicación es bien sencilla: no se trata de una historia de princesas que necesitan ser rescatadas, más bien es una historia de guardianas, de guerreras que necesitan guerrear. Y con todo, nuestra protagonista no es una princesa, sino una guardiana del bosque, un espíritu guardián.
 
 
 
No hay tiempo que perder, manos a la obra con:
Una batalla entre naturaleza y humanidad. En una aldea alejada de las montañas, al lejano norte de Japón, Ashitaka, el último joven guerrero del clan Emishi, en peligro de extinción, se ve obligado a matar un monstruo para proteger su pueblo. Descubre que la criatura con forma de jabalí es uno de
los dioses protectores del bosque. Al matarlo, cae sobre él una maldición, que adopta la forma de una cicatriz en su brazo y que va extendiéndose poco a poco. Ashitaka emprende un viaje hacia las tierras del clan Tatara, donde espera poder comprender el origen de la misteriosa maldición antes de que se cobre su vida. Allí conoce a Lady Eboshi, una gran mujer y una auténtica líder. En el camino, se ve involucrado en una agria lucha entre dos pueblos en desacuerdo y en una carrera de las divinidades del bosque. En una de estas batallas, Ashitaka conoce a San, Mononoke hime, una joven criada por los lobos y dispuesta a morir para derrotar a los humanos. Entre batallas, persecuciones, amputaciones y bombardeos, se nos despliega una historia llena de sorprendentes
hechos fantásticos.
COMPOSICIÓN, MONTAJE Y ESPACIOS
Miyazaki pretende ser sutil pero directo. Nos quiere ayudar a entender la película en su forma y en su fondo. Es por ello que la potencia del primer fotograma es crucial. Nos presenta el cuadro de unas montañas cubiertas de bosque, marcando así el aspecto viejo, sabio y natural. Señalemos también la abundante niebla que roda este paisaje, que no hace sino sugerir algo oculto, misterioso y/o algo que debe ser ocultado y protegido. Nos inundará la naturaleza, pero como vemos en el siguiente plano, el dios demonio, representante también de la naturaleza, para bien o para mal, quita la vida de todo ser vivo vegetal a su paso. También la naturaleza, para sí misma, será un enemigo. Tened en cuenta el hecho de que comenzamos desde las alturas con un movimiento de cámara descendente, pues no descubrimos nada si decimos que se trata de una historia de dioses. Dioses atípicos eso sí, al
menos para el mundo occidental, pues con ese movimiento nos pretenden dar a entender que lo divino no está en el cielo sino en la tierra, lo que nos sustenta y nos protege y a veces incluso puede volverse en nuestra contra.
Muchos planos en la ciudad del hierro nos marcan el conflicto entre el ser humano y la modernidad. Haciendo uso de un ejemplo cercano, en Shokugeki no Sōma cuando Sōma llega a su futura escuela culinaria se nos presenta un edificio en una gran montaña o una gran montaña con edificios rodeando la misma, una perversión arquitectónica, una de las mejores acentuaciones del conflicto que hayamos visto.  Ninguno de los dos mundos es apto y exclusivo para los humanos. Las grandes laderas, cimas y troncos interminables; Las cabañas de excelsas e inmensas entradas, la situación geográfica de la ciudad del Hierro. No hay que domar sino equilibrar, esa sería la frase definitoria en este caso.

Un último aspecto a resaltar es la asonancia del montaje. Por un lado el demonio jabalí arrasando la vida desapareciendo por el segmento derecho del cuadro y Ashitaka a lomos de Yakul cabalgando, sin desaparecer, hacia el segmente izquierdo del filme. Marcando también el conflicto entre los personajes desde el inicio.
 
 
COLOR
 
Haciendo un breve inciso sobre la presencia y sentido del color en la obra podríamos fijar nuestra atención en el rojo. El cubre cabeza de Ashitaka, la camisa de Eboshi, las pinturas tribales y la mancha de sangre en la boca de San al haberse abalanzado a atacar, como si fuera un lobo, con su arma más potente. 
Compartimos en estos tres casos la pigmentación roja en un sentido premonitorio y conectivo. Premonitorio en cuanto a que ya hemos visto momentos de batalla puntuales pero lo fuerte está
por llegar. La sed de sangre, guerra o paz es incalculable en cada uno de ellos. El ejemplo más claro, como decíamos, es el de San. La predominancia carmesí la localizamos en su cara, en su boca más concretamente. Todos somos conscientes que un ser humano, en sociedad, no lleva la boca manchada de la sangre de otros. Con ellos remarcamos el aspecto salvaje de San y la rabia que rebosa con el fin de llevar la paz al bosque y alejar a los humanos del mismo.
Conectivo en el sentido de que la triada protagonista tiene sus propios objetivos, medibles con los del otro, y sólo podríamos hablar de adversarios entre San y Eboshi. Finalmente decir, que por mucho que nuestros protagonistas hayan sufrido una evolución psicológica a lo largo de la película no quiere
decir que no puedan seguir teniendo presentes los rasgos rojos. Ellos han cambiado pero las heridas, abiertas o cicatrizadas, estarán siempre con ellos como lección de vida.
 
 
BANDA SONORA
 
Compuesta por Joe Hisaishi, se nos presenta una banda sonora, en comparación con otras cintas, algo más madura, fuerte y oscura, que no tenebrosa. Señalemos en primer lugar, que cada personaje, cualquiera que sea su momento psicosociológico, tiene su tono y su melodía propia. El aspecto más importante pudiera ser el juego de silencios y sonidos conjugados a lo largo del filme. El hecho de tener sonido no implica que no domine el silencio y viceversa. La presencia del silencio no hace sino que se llene de sonido la escena, le llamamos lenguaje de sonido, sonido narrativo.

 

FEMINISMO
 
San, Mononoke Hime, cuyos padres la abandonaron y que ha sido criada por lobos, es el mejor personaje de la película. Es atlética e inteligente, además de leal a sus creencias y a su gente, a aquellos que no la abandonan. Demasiado obstinada, ambiciosa y no muy habladora. La relación con «madre loba», Moro, y sus hermanos es de gran compenetración y afecto.

Lady Eboshi, señora de Irontown. Su comportamiento con los más desfavorecidos es ejemplar, acogiendo a lo más marginal de la sociedad. Sin embargo, sus acciones frente a la naturaleza son
deleznables y de lo más salvajes. Eboshi es una líder amada y respetada por su pueblo. Cumplidora de su deber, seria aunque no falta de sentido del humor y buena guerrera.


En el film hay un equilibrio entre presencia de hombres y mujeres. Pero el hecho es que podríamos considerar que esta película rompe salvajemente con los esquemas y las jerarquías. Ninguna mujer se queda en casa a cuidar de nadie ni a realizar labor alguna. Mujeres dedicadas al trabajo que les da de comer sin ser juzgadas ni sometidas. Mujeres liderando ejércitos y ciudades. Mujeres temidas. Mujeres.

Nos encontramos ante una historia que utiliza al hombre como un aliado en una lucha por unas tierras, un poder, el materialismo, etc. La industrialización como arma de doble filo. La representación del mundo masculino es claramente el personaje de Ashitaka. Gran energía por ayudar a cualquiera que lo necesite, poco cambio en cuanto a arco de personaje y gran aliado tanto de Eboshi como de San, según convenga sin dejar de ser fiel a ninguna convicción ni caer en deseos viles.
Esta es una historia dedicada a las mujeres, a todas, ya sean buenas o malas, enérgicas y trabajadoras o enfermas; hembras de loba o la “chamán” de aldeas lejanas. Porque como nos enseña la historia, no sólo nos define el punto de vista o nuestros actos de valía, sino también la redención ante el cauce imparable del destino.
 
 
MITOLOGÍA Y FILOSOFÍA
Sólo un breve apunte: tanto Japón como Europa son culturas y países muy longevos. Comparando al gran nipón con el gran norteamericano, es necesario aclarar por qué es tan importante la temática de la película, no sólo en la filmografía del director y en el país de origen, sino que también en la historia del cine. A falta de una épica medieval, ancestral, como sí la tienen los demás mayores, el western americano son las leyendas artúricas de la potencia mundial. Por ello la gesta y la épica debe perdurar, no sólo en la historia, sino en el arte. Japón narra de manera muy frecuente su época feudal o su época imperialista, cosa que también hacen sus libros, pero siempre es mejor animar esas historias dándoles frescura, puntos de vista distintos y cierto atractivo, aunque tratemos trágicas batallas.

Como broche final, aunemos ambos conceptos protagonistas en este último apartado. Nadie ha dicho que la filosofía de la naturaleza no puedan ser las criaturas creadas por la cultura popular y la religión imperante en la época narrada en la cinta. Las criaturas que protegen, guardan, cuidan y hacen crecer el bosque son la razón de ser del verde, lo culto, la luz, la frescura y la atracción que proporciona el gran jardín.
Uno de los protagonistas, como es recurrente en el cine japonés, sea cual sea el género, y del film, es la naturaleza, en cualquiera de sus formas.
Un protagonista que tiene su propio arco de personaje. Una grande personificación. El hecho de que haya una mística protectora de la misma no es nada nuevo en ninguna cultura. Y el final de la
película no nos enseña otra cosa que la naturaleza, la misma humanidad si cabe, puede vivir sin grandes dioses y fuerzas, trabajando la generosidad para con los demás y el buen hacer con los elementos.
 
 
Kodamas, lobos, jabalís, simios, un ciervo majestuosamente fiel, agua purificante, el señor de los espíritus, buenos, malos. Todos y todas, acérquense a compartir y crecer, a conocernos.
Vayamos todos juntos, después de resolver algunas dudas, a vivir de nuevo quizás, la mejor historia jamás escrita y dibujada de una gesta que salvó el mundo.
 
-Kiiro

 

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