REVIEW DE «MISS HOKUSAI»

(ALERTA SPOILERS)

 

Del director de Colorful, El Verano de Coo y algunas de las aventuras del famoso Shin –Chan, en el año 2015 se estrenó Miss Hokusai, inspirada en el manga homónimo de la mangaca Hinako Sugiura.

 

 

Todo sucede en el Japón de finales del siglo XIX en la ciudad de Edo, el actual Tokyo. Miss Hokusai narra la historia de O-Ei Hokusai, la hija del famoso pintor e ilustrador japonés Katsushika Hokusai. Una historia costumbrista de los días de pinceladas y vacíos de la desconocida pintora. Desde sus inicios siempre ayudó a su padre en la elaboración de su oba. Ese es el punto de partida de esta película. Oi sigue un camino de autoconocimiento y evolución artística, haciéndose un lugar en el oficio, descubriendo nuevas sensaciones como las de pasar una noche con un chico de compañía para saber cómo realizar ilustraciones eróticas y disfrutando de sus seres queridos: su madre, su hermana pequeña… Además del pasar de los días de una de las artistas, junto a su padre, más influyentes de los artistas de su propia época y de la primera mitad del XX, se introducen en la cinta elementos fantásticos que fortalecen los aspectos más sentimentales de la creatividad y del viaje de crecimiento de los personajes.

 

 

Tratándose de cine japonés, y más de la época que se retrata, nos vemos obligados a mencionar al maestro Yasujiro Ozu. El cineasta japonés fue un genio y ejemplo a seguir en el estilo de filmación, en el enfoque de la cámara y composición del cuadro principalmente. Teniendo que tener que mirar a través del objetico prácticamente estirado ene l suelo, el director pretendía encontrar un punto de vista en el que se pudieran creas dobles composiciones por más de un encuadre en el plano (Ej: Tokyo Monogatari, 1953). Con esta mención no sugerimos que Miss Hokusai se componga de esa maestría pero si existen trazas de esos tiros de cámara, quizás en un sentido homenajeador. Podemos ver un tipo de encuadre parecido en las escenas en que Oi se encuentra pintando en su mesa de espaldas a su padre, este de perfil a la cámara. Una divergencia que añade profundidad en el plano, esa profundidad que, pese a que su acercamiento crezca durante la cinta, siguen siendo dos artistas distintos, una mujer en un mundo de hombre. 

El diseño de personajes de esta película es poco corriente pero no es nada que los veteranos no hayan visto ya en la larga lista de animes vistos. Sí es algo a comentar el hecho de que los personajes de Oi y su hermana pequeña son bien distintos al resto. En sus rostros se adivina una expresividad diferente, más definida, un mejor dibujo. Un ejemplo: si una mano experta dibujara a una persona que conoce bien o a la que profese sentimientos y a otra que no conozca, el dibujo de la primera sería el más completo, el que hable más de esa persona. Si admiramos o amamos a alguien vemos cosas que otros no ven. Es por ello que nuestra protagonista tiene que ser esa persona entre un millón. Para declarar el peso y protagonismo de la obra se dibuja a una mujer de una belleza incomparable, enigmática y fuerte, pues viendo su cara bien podríamos pensar en la fuerza de 100 ejércitos.

 

 

Para identificar de nuevo esa invisibilidad de la pintora en la película y en la historia, vemos al inicio del fil a la mujer paseando por una de las avenidas de la ciudad que derivan en un gran puente de madera.  Previo a esto hemos visto una sucesión de planos de Katsushika Hokusai siendo el elemento principal, predominante en el cuadro, conocido por todos. Contrapuesto a esto está el hecho de que Oi camine por su ciudad pasando desapercibida, haciendo también un contra campo (Cambio del campo de visión de 18 grados en este caso por corte) identificándola como el elemento protagonista de los conflictos de la cinta.

 

 

Como ejemplo de progresión de escala con sentido en la acción podemos ver cómo la cámara se acerca a Oi, reduciendo su escala hasta verla en un plano detalle de sus ojos (generalmente cuando más cerca de un personaje más carga dramática. Aun así podemos tener un plano de gran general con una composición tal que supere en significado y sentido a cualquier drama en un plano detalle), añadiendo el fenómeno fantástico del vuelo de un dragón, haciéndonos entender así como le llega la inspiración y como la enfrenta en el blanco inmenso del papel.

 

 

De nuevo, poner énfasis en el hecho de que esta película trata la presencia y protagonismo de la mujer en la historia del arte, centrado en las ilustraciones japonesas del siglo XIX. Tomando como ejemplo el título de la película, el hecho que se añada un Miss al apellido del autor indica ese atrevimiento, esa revolución, ayudar a dar presencia foco y protagonismo a la mujer Hokusai. En ese waltz de arte japonés durante la película se van introduciendo momentáneos extractos de las obras más famosas como los retratos de geishas o La gran ola de Kanagawa. 

 

 

Después de esta película inspiradora y didáctica, una de esas piezas en las que sucede todo en silencio, nos despedimos, Camaradas.

Que dios bendiga el cine.

 

-Kiiro

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