REVIEW DE «MY LAST DAY»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

Los rumores eran ciertos, Camaradas. Sí, Existe ese anime que relata en tan solo 9 minutos pasajes de la pasión de Jesucristo y con animación japonesa. Pues Barry Cook, director de Disney’s Mulan, dirige My Last Day (2011) un cortometraje que trata la crucifixión de Jesús de Nazaret pero desde el punto de vista de uno de los dos ladrones con los que fue clavado en la cruz. Desde el calabozo este nuevo protagonista de la pasión ve con sus propios ojos como el Mesías es flagelado y torturado por sus actos por el salvaje imperio romano. Tras ello los tres condenados agarran los bloques de madera camino al monte Calvario, pues según los evangelios es donde se produjo la crucifixión. A partir de aquí todo es historia…

De un tiempo a esta parte, pese a que se trate de un estudio japonés, muchos directores o productoras occidentales se han sumado al barco del anime. En este caso la temática y la dirección de la cinta cumplen esa premisa.

Con el inicio del corto ya podemos comprender el tema y el punto de vista. El sonido en off de los latigazos nos invita, por deducción, a comprender que se tratan de los 39 latigazos más famosos de la historia. Por corte, y su siguiente primer plano con movimiento de cámara en out, vemos a un ladrón que a través de un tragaluz observa la flagelación de Jesucristo en el patio de Pilatos. Añadiendo a ese movimiento de cámara unos ojos totalmente horrorizados podemos sacar dos conclusiones: que el punto de vista reside en este ladrón, sobre todo por el hecho de que el contraplano de éste es desde su escorzo viendo lo mismo que él ve, y que los ojos serán un elemento capital en el aspecto del análisis de los personajes.

EL principal elemento de lenguaje que podemos ver es el corte de luz en el reo que todo lo ve. Tras los dos recuerdos que se introducen, podemos ver esa técnica de luz en su rostro (pese a tener sentido, podría haberse hecho de una manera mucho más agresiva).

Un elemento útil y básico en el sentido y en la comprensión, como sabemos, es la multiescala, una composición por segmentos y añadiendo cierta profundidad en el campo del cuadro. Como si de los latigazos de esa fatal fusta se tratara, la película está plagada de breves multiescalas, algunas de ellas con ligeras diagonales de cuadrantes, como las que a continuación os mostramos. El sentido de las mismas no es otro que contraponer los elementos para dibujar todavía más el drama, el conflicto en la escena.

Aunque también existen otras composiciones como la de localizar en un punto concreto del cuadro el foco de luz, en este caso el color de la sangre, dejando ver la barbarie.

Retomando el aspecto del diseño del dibujo de los ojos de los personajes: unos ojos en casi plano detalle, una expresión expresamente buscada buscando de manera superficial en el interior de ellos, sacar el dolor y el arrepentimiento por sus actos. En el caso de Jesús sería más bien una mirada compasiva por los que le condenan.

Hacia el final de la película, antes de realizar la crucifixión de nuestro narrador, vemos por plano detalle el lanzamiento de un saco de clavos por parte de un legionario romano. Podríamos leer este acto de la siguiente manera: si un ladrón roba un saco de monedas, o en este caso una caja de monedas, y según las leyes de la época, su destino no puede ser otra cosa que un saco de clavos, ambos contenidos son la condena, y todo en un simple plano detalle.

Ha sido una gran sorpresa que, pese a que no nos encontremos ante un anime puro, encontremos una obra con la necesaria construcción narrativa y el atractivo de la temática con el género en cuestión. Y recordad: LARGA VIDA AL CORTOMETRAJE.

Que dios bendiga el cine, Camaradas.

-Kiiro

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