REVIEW DE «NAKITAI WATASHI WA NEKO O KABURU»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

Muge es una joven estudiante de secundaria que se ha enamorado de su compañero Kento Hinode. Aunque le persigue todos los días, él nunca parece percatarse de su presencia. Ella, mientras hace de todo por llamar su atención, esconde un secreto que no puede contar a nadie. Un día, de manera fortuita, descubre una máscara con la que se transforma en un gato. Esto le permite acercarse a Kento, pero también corre el riesgo de no poder volver a transformarse en humano nunca jamás. El uso de esa mascara hace que logre acercarse más a Kento para conocerlo mejor y entablar relación con él, aunque sea en forma animal. Durante, un gran gato vendedor de máscaras y gánster gatuno, ejerce una presión incontrolable sobre Muge para hacer que ella se quede por siempre con su forma felina y arrebatarle su máscara humana.

Una de las películas más esperadas del año llega a Neflix el día 18 de junio del 2020. Con el titulo original de (Nakitai Watashi wa Neko o Kaburu) tenemos ante nosotros un nuevo intento de imitar la esencia de lo Shinkaiano y Hosodita. Vaya por delante que no se dice en un sentido peyorativo. El director, Junichi Sato, dirige una historia, bajo la firma de el emergente y prometedro Studio Colorido, con pequeños destellos románticos que se fusionan en una aventura adolescentefelina con el telón de fondo de las experiencias de amor, tristeza, familia y esperanzas adolescentes.

No estamos ante el nuevo Kimi no Na wa. No hay un lenguaje de sonido, planificación espacios y uso magistral de la bilocación. En cambio, nos encontramos un elemento de transmutación muy utilizado en el anime y cultura nipones. Las máscaras y los espíritus de la naturaleza, todo un universo oculto a los humanos, pero no a todos. Estos deben ser de una sensibilidad excelsa. Des de un gato gánster hasta un árbol invisible habitado por gatos encima de la ciudad. De nuevo tenemos ante nosotros una historia de folclore y cultura espiritual que mezcla los sentimientos de pseudoromanticismo juvenil. ¿Pero qué nos hace empatizar? La valentía, atrevimiento, valor y alegría de Muge, contrapuesta a lo cuadriculado, lo pragmático y escéptico y formal de Kento, el día y la noche. Además de que un gato, más uno joven y menudo, es de lo más bonito y adorable que existe y que se pueda utilizar para que el espectador solamente espere a ese felino aparecer por cualquier parte del plano.

Podrían haberse introducido genialidades en cuanto al lenguaje como ciertos movimientos de cámara en según qué instantes en un sentido subjetivo, pues el elemento felino era ideal y ponderante en la narración. Con todo, no es una decepción. Es una maravillosa historia de amor y magia. Pues se adivinan continuas multiescalas de ambos protagonistas. El elemento fantástico de género y por supuesto ciertos tiros de cámara que recuerdan al mejor Hosoda.

“Amor de gata” se ha hecho de rogar. Y Studio Colorido se presenta y se mantiene como un poder emergente y un prometedor futuro en el anime.

Como broche a este breve comentario, podemos especular en un débil aunque deseable hilo de unión entre “Amor de gata” con una de las obras de Balzac “Cuitas de amor de una gata inglesa”. A diferencia del autor francés, Colorido traslada esa acción de un amor, no tan prohibido ni noble, a la residencialdad y a lo referente a una clase media coetánea.

Recordad: solamente disponible en Netflix.

Un saludo, Camaradas.

Que dios bendiga el cine.

-Kiiro

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