REVIEW DE «NI NO KUNI»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

Yu es un joven en silla de ruedas, es alegre y enérgico. Haru es un joven deportista y fanfarrón. Son dos compañeros de instituto en el Tokyo del presente. Ambos comparten amistad y Haru una relación algo más sentimentalmente seria con Kotona. En un día como otro cualquiera, después de un partido de Haru, ambos vuelven juntos a casa. Al separarse, Kotona se percata que está siendo seguida por un hombre misterioso. Esta avisa a sus amigos pero estos no llegan a tiempo. El encapuchado atrapa y apuñala a Kotona. Cuando sus amigos la encuentran la recogen para llevarla cuento antes al hospital. Con el frenesí acaban encontrándose en medio de la calle a punto de ser atropellados cuando, por un resplandor, acaban siendo transportados a otra dimensión en otro tiempo y espacio. Al despertar en una gran plaza llena de criaturas fantásticas se sorprenden por dos motivos: porque Kotona ha desaparecido y porque Yu puede caminar. Descubren que la princesa Astrid de Estivania, el reino en el que se encuentran, es idéntica a su amiga desaparecida. Es entonces que visitan el castillo, se introducen amagados en un carro y al llegar a la alcoba de la princesa descubren que igual que Kotona ella también tiene una especia de puñalada en el vientre. Al salvarla los muchachos son recompensados y devueltos a la ciudad. Una vez descubren lo que sucede, que cuando se ven en una situación de muerte inminente la conexión que les une con la otra dimensión les salva de su fatal destino transportándolos al otro lado. La aventura de comprender el motivo de sus saltos cuánticos y la preocupación del mal estado de salud de Kotona les llevara a ser persona non gratas en Estivania. Finalmente hallaran el motivo de que ellos dos sean los elegidos de saltar entre dimensiones y salvar lo que más aman.

En 2019 el director Yoshiyuki Momose dirige Ni no Kuni para la plataforma de streaming Netflix. Basada en un videojuego homónimo, la historia nos trae de vuelta los géneros de la aventura y la fantasía.

Es posible que la animación japonesa sea la qué mejor trata los géneros de la fantasía u la aventura. Un camarada de ShiroAnime dijo una vez del anime que tiene esa capacidad infinita de creación intrínseca al género. Es la única animación en el mundo que explora tierras e historias insospechadas. Por eso pareciera, cómicamente, que los géneros están hechos para este tipo de animación.

Un breve repaso a los requisitos del género de aventuras: tierras lejanas u exóticas, espacios arcaicos o clásicos. Planeta un trasfondo heroico en el que siempre habrá un episodio bélico. Veremos muchos elementos novelísticos estereotipados. Añadiendo elementos fantásticos, veremos criaturas legendarias, caracterizando sus físicos, muchas veces, con sus personalidades.

No nos encontramos ante una historia del todo original. El guion de Akihiro Hino, creador de una de las historias de El Profesor Layton, bebe de los mundialmente conocidos videojuegos homónimos. Para entender mucho mejor el contenido de la cinta, Ni no Kini significa “El Otro Mundo o Del Otro Mundo”. Por un lado, el titulo ya nos define de alguna manera a los personajes o el concepto de amistad. Hay amistades que de los fuertes que son parecen de otro mundo. En este caso es Yu el que pertenece al otro mundo y, dado que Haru cuando era niño se encontró en una situación de verdadero peligro al ser atacado por un perro, acudió a él desde el otro mundo. No consideramos que se trate tampoco de “ángeles de la guarda”. Si hay algo que la película especifica en su conclusión, es que todos tenemos un alter ego en el otro mundo y este debe velar por la seguridad del otro, y viceversa.

Nos encontramos ante una historia de amistad y superación. Un joven paralitico que, sin él recordarlo, encuentra su hogar en otra dimensión con la misma mujer a la que ha amado siempre pero en su propio mundo. En cuanto a Haru, un deportista que coquetea con la vanidad que para poder proteger a su compañera viaja a otro mundo y salva al alter ego de la misma, y para ello finalmente tendrá que dejar a su mejor amigo atrás. Pues este mejor amigo no es otro que una parte de él, literalmente.

Un aspecto a destacar es que tratándose de un film de aventuras, en el momento álgido del conflicto en el que se desarrolla la batalla dentro de la ciudad, a esta se le da un tratamiento secundario, pues a ojos de la dirección y el guion lo más importante es trazar correctamente los hilos de los personajes, sus relaciones y conflictos, el viaje y evolución de los mismos. Los hechos que suceden son circunstanciales, sus vidas no lo son por lo que se les ha dado un carácter prioritario.

Mención especial a la banda sonora de la película. Este compositor no es otro que Joe Hisaishi. La banda sonora de Ni no Kuni no va a ser una obra para la posteridad, pues el autor ya se encuentra en el olimpo de los compositores por obras de Ghibli. Pese a ello la melodía que aquí compone es bellísima y perfecta para la obra. Sin dejar atrás la mención del famoso estudio japonés, mucho se ha hablado de la huelle de Ghibli en la película. Personalmente, encontramos más cercano el universo Hosoda que el universo Miyazaki en esta  película. Si monopolizamos las historias a un solo foco el género y el universo animado quedaría desolado de creatividad. Sin los maestros los alumnos no progresarían. En otras palabras, si las historias se parecen, en el sentido u aspecto que sea, es decisión de cada uno el cómo se ve. Lo más importante es no universalizar la opinión, pues las películas son películas por el hecho de ser, y ninguna opinión comparativa la puede reducir a nada.

 

Muchos han dicho que la película ha sido finalmente una decepción, quedando por debajo de los videojuegos que la sustentan. La película no tiene una gran construcción narrativa como otras piezas que hemos comentado. Aun así es una aventura de pies a cabeza, una preciosa fábula sobre el amor y la lucha por protegerlo.

 

Hasta la próxima aventura, Camaradas.

Que dios bendiga el cine.

-Kiiro

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