REVIEW DE «SHIKI ORIORI (FLAVORS OF YOUTH)»

 

(ALERTA SPOILERS)

 

De los creadores de los productores de «Kimi no Na wa» y «5 centímetros por segundo», junto con el titán del streaming Netflix, trajeron a nuestras pantallas en el 2018 «Shiki Oriori (Flavors of Youth – Sabores de la juventud)»

Nos encontramos ante un tríptico de la juventud, una triada de la nostalgia. En este tridente de lo añorado, de ese tiempo pasado siempre fue mejor, se nos narran los recuerdos evocados por un cuenco de fideos, el declive de una prometedora modelo y ese agridulce primer amor.

 

HIDAMARI NO CHOSHOKU (Los fideos de arroz)

En un pequeño pueblo de China viven el joven Xiao y su abuela. Estos frecuentan constantemente el puesto de sopa de fideos tradicional del pueblo. En este establecimiento se hacen los mejores fideos que nadie pueda probar. El producto natural. La trama narra el constante cambio de la vida debido a los azares y a las desdichas. Ese amado establecimiento sufre drásticos cambios a lo largo de la vida de nuestro protagonista. Esos mismos cambios son los que sufre él mismo en su vida. Esos instantes de olores, sabores y sensaciones duran tan solo lo que tarda un instante en parpadear. 

Allá por el 1913, el escritor Marcel Proust escribió una de las más grandes obras de la literatura universal. «En busca del tiempo perdido» es una novela basada en la vida y las experiencias de un joven escritor. Uno de los pasajes más famosos es La magdalena de Proust, el cual consiste en el fenómeno memorístico por el cual una percepción evoca un sentimiento o un recuerdo. Los sentidos son una de las maquinarias pesadas de nuestra mismidad. En este caso, los fideos son ese tótem, ese elemento conductor del recuerdo, la añoranza. Ese late motiv que siempre tendrá el protagonista de la película asociada su estimada abuela. Podemos identificar a esta historia con el gusto y el olor. El sabor de la vida.

 

CHIISANA FASHION SHOW (Un pequeño show de moda)

Dos hermanas huérfanas que se tienen la una a la otra pero una de ellas todavía no lo sabe. Lulu es una joven entusiasta que quiere dedicarse al diseño de moda. Por su parte, Lin es una joven independiente que se dedica a la moda como modelo. Se encuentra en una época muy inestable y todo comienza a derrumbarse ante ella. Pese a ello el apoyo de su hermana menor y su manager le ayudan a recobrar fuerzas y regresar a la industria mucho más que independiente y con su propia marca, creciendo así en un mundo de salvaje homogeneidad.

Es posible que está sea la historia más vacía del está pequeña trilogía. Si podemos destacar ese poder fraternal y de unión que hace levantarse al que ha caído y que por sí solo no encuentra ese cabo para volver a alzarse.

 

SHANGHAI KOI (Amor en Shanghai)

Li Mo y Xiao son amigos desde hace tiempo. Se pasan las tardes escuchando música en la habitación de él en el barrio antiguo. En una época de maduración, ambos desean estar juntos pero por miedo, por los estudios, por falta de comunicación, jamás lo lograrán. Ella irá a un instituto, él a otro. Sus ciudades ya no serán las mismas. Esta es la historia de ese amor de juventud, para muchos el mayor de su vida, y esa melancolía, ese momento en que la nostalgia duele tanto que nos acribilla con todos y cada uno de los milímetros de nuestros sentidos hasta hacer que la palabra nostalgia se acabe pronunciando melancolía. Pero al parecer todo sana, y la vida se abre camino a nuevos aires y nuevas sendas, nuevos viajes y nuevas vidas.

 

Retomando al autor francés, en este caso el sentido predominante es el tacto y el recuerdo, la reminiscencia de eso no sanado. Junto con los espacios añejos en el punto de mira del futuro, se nos presenta una historia de amor contrapuntística, distorsionada, imposible.

 

 

No querríamos dejar pasar la oportunidad de mostraros el que creemos que es el mejor plano de la película. Este es uno de los planos en fundido de “Los fideos de arroz” y consideramos que no es necesaria una explicación:

 

No querríamos monopolizar nuestro discurso y desmarcar a otros grandes directores de la historia del cine en cuanto al anime, pero es obvia la presencia temática, también localizada en la tercera historia, de Makoto Shinkai. El estudio que nos trae esta producción es el mismo que anteriormente ha colaborado con él su huella es clara. 

Reseñable es el hecho de que, pese a ser un producto anime, de animación japonesa, la acción transcurre en China. Esto es debido a las colaboraciones de distribución y producción.

 

Nuestro cometido con estos artículos es el de acercaros el lenguaje cinematográfico y que juntos aprendamos a leer cine. En esta obra es cierto que el lenguaje brilla por su ausencia. Pese a ello sí podríamos decir que en cuanto a la primera historia, la planificación nos narra la importancia de esos fideos que tanto han llenado la vida de nuestro protagonista. Una continua sucesión de planos detalle que podríamos considerar como el elemento y la escala/ valor del plano predominante en la historia. Dicho de otro modo, si la historia fuera muda, comprenderíamos a la perfección el sentido y el entramado, ahí reside parte de la necesidad del lenguaje, narrar con imágenes a falta de palabras.

 

Por otro lado, en “Amor en Shanghai”, cuando nuestro protagonista va a visitar a su estimada amiga y contarle sus resultados académicos, descubre que no están en su caso, después de una fuerte discusión familiar ya no hay nadie en esa residencia. El siguiente plano en montaje es el siguiente: 

 

 

Un cuadro totalmente desfigurado y rallado dentro de un orden y una segmentación. 

Pese ello, como ya sabemos esta narratividad tiene que ser continua y con sentido. Un solo plano no hace buena a una película. Tampoco sería buena una obra con todos los planos bien tirados. Una película puede considerarse bien hecha con todos los elementos que la componen juntos, unidos y con la misma voz cantante al unísono.

 

En un ejercicio de sinceridad, somos conscientes de la dificultad de la producción de cualquier tipo de material cinematográfico, pese a ello un mínimo de conocimiento en las ciencias del cine es suficiente para detectar errores o virtudes. Sin temor a error, consideramos que esta es una de las peores obras que os hacemos llegar. Obviamente sin ánimo de menso preciar el trabajo de nadie. Es posible que el problema de ella esté en la ejecución. No es nada innovador la presentación. Muchas películas de la última década se basan en pequeños cortos que forman una película. La animación japonesa es veterana en la producción de OVA’s. El hecho es que la ejecución, en parte, de algunos de estos cortos deja bastante que desear. Pese a ello, esperamos que hayáis disfrutado y hayáis aprendido. Hay que saber ver material que no esté del todo bien para saber identificarlo y diferenciarlo del buen material.

 

Nos vemos pronto, Camaradas.

 

Que dios bendiga el cine.

 

-Kiiro

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